Corredor Interoceánico del Istmo: ¿Un game changer para la logística mexicana?
México cuenta con una posición geográfica privilegiada: conecta el Atlántico con el Pacífico en uno de los tramos más angostos del continente. El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec busca capitalizar esta ventaja y convertirse en una alternativa real al Canal de Panamá.
Este proyecto incluye la modernización de más de 300 km de vías férreas entre Salina Cruz (Oaxaca) y Coatzacoalcos (Veracruz), así como el desarrollo de 10 parques industriales y mejoras en infraestructura portuaria. Con ello, el gobierno busca reducir los tiempos y costos de traslado de mercancías entre Asia, EE. UU. y Europa.
Las ventajas son claras: un contenedor que llega al Pacífico podría trasladarse en menos de 8 horas hasta el Golfo de México y desde ahí conectarse a la costa este de EE. UU., evitando rutas más largas por Panamá o congestiones en puertos tradicionales.
Además, este corredor no solo beneficiará al comercio internacional, sino también al nacional. Se espera que impulse el crecimiento de cadenas de valor en el sur-sureste, integrando a Oaxaca, Veracruz, Tabasco y Chiapas a las rutas de exportación más dinámicas.
Sin embargo, aún existen retos: falta consolidar acuerdos con navieras internacionales, garantizar seguridad en los trayectos y atraer inversiones que generen suficiente carga para hacer viable el corredor.
Si logra consolidarse, este proyecto puede transformar la forma en que México participa en el comercio global.